Tema 4 – Cristina

La evaluación en el aula de lenguas extranjeras: evaluación inicial, formativa y final; uso de descriptores.

¿Qué es la evaluación? ¿cómo y cuándo la debemos hacer? ¿es una de las partes más importantes del proceso? ¿qué genera en los estudiantes?

Por regla general, comprendemos que la evaluación forma parte del proceso de enseñanza aprendizaje, sin embargo, no siempre la llevamos a cabo de la mejor manera. Personalmente, evaluar a mis estudiantes ha sido y es un trabajo que me ha supuesto y supone verdaderos quebraderos de cabeza. Probablemente, el tipo feedback que he recibido a lo largo de mi vida como estudiante me ha influenciado. Y desaprender lo aprendido es, a veces, más difícil que aprender desde cero.

El Diccionario de Términos Clave de ELE define evaluación como «la acción educativa que implica siempre recoger información para juzgarla y en consecuencia tomar una decisión. No obstante, hay tantas definiciones de evaluación como concepciones de la misma. Las diferencias estriban en qué información se recoge y juzga; quién, cómo, cuándo y para qué la recoge y  juzga y, en consecuencia, qué tipo de decisión se toma». Sin embargo, si le preguntásemos a una o un estudiante que es para ella o el la evaluación es muy probable que contestase una nota final o hiciese referencia a ella. Por desgracia, y por regla general, la evaluación siempre se ha convertido en un número y, yendo un poco más allá, en un título o certificación.

Como hemos trabajado en el aula, sabemos que podemos distinguir entre tres tipos de evaluaciones: inicial o diagnóstica, formativa y sumativa o final. Sin embargo, en lugar de centrarme en qué consiste cada una de ellas, me gustaría concederle mayor importancia a una reflexión al respecto. No obstante, os facilito un documento en el que está explicado muy claramente: Estrategias Docentes para un Aprendizaje Significativo, por si todavía nos hubiese quedado alguna duda.

Las rúbricas, como sabéis, es une método para evaluar, desde mi punto de vista, muy útil. De modo que para poner en práctica los conocimientos teóricos, debimos desarrollar una rúbrica de evaluación para la actividad que ya habíamos creado anteriormente vinculada con la mediación. Para que ver la actividad, podéis pinchar aquí. A continuación, os dejo el resultado, por cierto, muy breve.

A pesar de que había trabajado con rúbricas con anterioridad, la realización de esta actividad me ha permitido ser consciente de, no solo lo complejo que es crear una, sino de lo desfigurado que es hoy día el concepto de rúbrica. Además, es sorprendente la cantidad de aplicaciones que las crean casi de manera automática, cuando a veces ni siquiera se sabe lo que se va a evaluar. Considero que este método de evaluación permite establecer al docente desde un principio los objetivos a alcanzar y cómo hacerlo, así como al alumnado a ser conocedor de ellos y decidir a qué quiere aspirar. En general, a través de esta actividad he valorado qué actividades o proyectos deben ser evaluados a través de rúbricas, como redactar los criterios, así como considerar otro tipo de métodos de evaluación como, por ejemplo, los checklists.

Por último, me gustaría dedicarle una breve reflexión al impacto que tienen las evaluaciones en los alumnos. Es evidente que según qué tipo de evaluación utilicemos, obtendremos unos resultados u otros. Sin embargo, el método de evaluación más extendido, por lo menos en el ámbito universitario, son los exámenes. A pesar de que no es el que nos concierne directamente como docente, sí es el que más reciente tenemos. La ansiedad que producen las pruebas, la clasificación que se logra a través de ellas o el daño que producen en el autoconcepto del alumnado, son algunos de los efectos que causan. Indudablemente, extensible a la Educación Primaria y Secundaria. ¿Logramos así un proceso de enseñanza-aprendizaje efectivo? ¿obtenemos a través de estas pruebas resultados representativos?

A continuación os dejo un interesante documental sobre la evaluación de estudiantes llevado a cabo en la Universidad de Málaga, aunque, extensible a cualquier otra. Sin desvelaros mucho, veréis el impacto de este tipo de evaluación no solo en el alumnado, sino en la organización universitaria e, incluso, a nivel económico.

En definitiva, considero que las decisiones acerca de la elección de una prueba educativa o acerca de un uso de una prueba lingüística, ya no interesan sólo a los profesores. En la actualidad, la sociedad exige efectividad en los programas de enseñanza, extensible a los de lenguas extranjeras. Esta mayor preocupación por las cuestiones relacionadas con la evaluación lingüística entiendo que tiene su origen, en parte, en la concienciación de las consecuencias sociales de la evaluación, especialmente el peligro que ciertas pruebas constituyen para los derechos y las oportunidades de determinados individuos y grupos. Por todo ello, tener en cuenta todos los aspectos que hemos tratado en el aula y actuar consecuentemente, en términos de evaluación, me parecen claves para, además de hacer nuestro trabajo con profesionalidad, respetar los derechos y posibilidades de las personas a las que evaluamos.

A continuación, os dejo un par de enlaces que quizás os puedan resultar de interés o ayuda. Solo tenéis que pinchar encima:

¿Qué os parece? ¿Os leo!

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